La primera piedra le dio en el hocico. Las risas de los niños eran atronadoras y se clavaban como puñales en el pobre animal enjaulado. Se trataba de un galgo, pardo y sin una pata. Las cicatrices pintaban todo su cuerpo después de una vida entera sufriendo múltiples palizas. Su actitud era defensiva,...
jueves, 15 de enero de 2009
Suscribirse a:
Entradas (Atom)