La evolución del sistema universitario a lo largo de la historia ha seguido un proceso de apertura y democratización, de ser un servicio únicamente accesible a una élite oligárquica pasó a ser una “universidad para todos”. Sin embargo, en la actualidad se ha dado un paso más, y es que se ha convertido en una “universidad para cualquiera”.
En los albores de la creación de las universidades, en la Alta Edad Media, la posibilidad de cursar estudios superiores se restringió a aquellos nobles o miembros del clero que debido a su posición privilegiada monopolizaban la cultura. El tercer estado nunca tuvo el privilegio de adentrarse en los focos culturales.
Estas primeras universidades europeas eran generalmente controladas por un poder religioso y los estudios que en ellas se cursaban se centraban a ámbitos escolásticos. Sin embargo, con la llegada del Renacimiento, el pensamiento científico y humanista llegó a los centros de educación superior, aunque seguían siendo reducto para privilegiados.
La llegada de la universidad moderna vino de la mano de la Revolución Industrial y del racionalismo. Las puertas de estos centros se comenzaron a abrir lentamente a todos. Durante el s. XX el estado del bienestar comenzó a desarrollar un sistema de becas para que todo aquel que lo deseara pudiera estudiar. Y, poco a poco, las mujeres comenzaron a ocupar los pupitres de manera creciente.
La universidad era ahora un reducto no de oligarcas, sino del saber. Un núcleo cultural que impulsó los cambios más drásticos de las últimas décadas, como mayo de 1968 o la oposición contra el franquismo. El movimiento universitario se constituyó durante muchos años como un grupo de presión capaz de movilizar a la opinión pública. Hoy su peso ha disminuido de manera drástica, de una manera directamente proporcional a la calidad del sistema universitario.
De la democratización de la universidad, de la “universidad para todos”, se ha pasado en una universidad para cualquiera. El proceso degenerativo ha sido grave y muy rápido. Y es que, la creciente clase media que se ha generado en occidente ha desdibujado el concepto de enseñanza superior.
El título universitario es ahora un elemento dador de prestigio. Los padres conciben a la universidad como un grado más en los estudios. Tras el bachillerato, una carrera y luego al mundo laboral. Esta senda marcada sin ningún criterio ha hecho que los universitarios, y lo que es más preocupante, toda la sociedad vean el primer año de carrera como tercero de bachillerato.
Hoy en día existe una un gran porcentaje estudiantil que ocupan las aulas universitarias durante años porque sus padres así lo quieren. No cursan una carrera por propia voluntad, sino que siguen el camino que les delimita la sociedad. Se cae en el error de buscar una formación social, en vez de una formación personal e integra.
Parte de este problema es consecuencia del desprestigio que tiene los módulos de formación profesional. Esto supone que todos sigan el camino por el que año a año se avanza en curso y que en las carreras exista una cantidad ingente de personas sin ningún tipo de motivación.
El paradigma del concepto universitario ha cambiado, ya que ahora no se oferta unos estudios para todos aquellos que quieran cursarlos, sino para aquellos que no sepan que hacer desde los 18 a los 24 años con su vida.
Lo lógico, frente a este proceso de degradación es que la comunidad universitaria y los estados tomaran medidas. No sería algo novedoso ya que muchas veces se han producido cambios para reconducir el camino y mejorar el modelo. Por ejemplo John Locke, en su obra Pensamientos acerca de la educación, desaconsejaba el modelo de estudios religiosos vigente y proponía la reconducción hacia unos estudios empíricos. Este texto hizo que se estudiara a Newton en las facultades de física lo que llevó a la evolución de toda la humanidad.
El Plan Bolonia parecía que iba a ser eso, una reconducción a la senda correcta, pero nada más lejos de la realidad. El Espacio Europeo de Educación busca “establecer un sistema de titulaciones, cuyo primer ciclo prepare a los universitarios de acuerdo con el mercado de trabajo europeo” para ofrecer un nivel de cualificación adecuado.
Las bases es la que se fundamenta el proceso de cambio que viven este año todas las universidades españolas se pautan como objetivo: “proporcionar una formación universitaria en las que se integren armónicamente las competencias más específicas que posibiliten una orientación profesional que permita a los licenciados una integración al mercado de trabajo”.
El Plan Bolonia o Espacio Europeo de Educación pretende hacer de las universidades un gran módulo de formación profesional en el que producir peones de trabajo eficientes y preparados. El cambio que va a sufrir el concepto universidad será enorme e irreversible como no se actúe pronto.
Las aulas universitarias, antes núcleos del saber, se convertirán en un segundo bachillerato en el que cada gremio dará las directrices necesarias a los nuevos trabajadores para que ejerzan su trabajo. Los gobiernos han hecho este cambio bajo una cortina de humo de buenos propósitos y desinformación. En ningún momento se ha expuesto a la soberanía del pueblo y a su voto esta decisión, sino que se ha cerrado filas descalificando a los opositores.
El Estado tiene diferentes herramientas de educación para sus ciudadanos. Existe el bachillerato, la formación profesional y la universidad. Cada cual responde a una función muy digna que no se debe confundir. Es cierto que es necesario un cambio de rumbo en las universidades españolas, pero este no es el camino.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
jueves, 27 de mayo de 2010
De la universidad para todos, a la universidad para cualquiera
domingo, 11 de abril de 2010
La milana bonita

El universo de la palabra escrita es tan grande que la sola pretensión de sintetizarlo en una hora de programa produce hilaridad. Todas las temáticas, disciplinas y conocimientos que ha conseguido el hombre se almacenan en los libros que son la memoria de la humanidad. Pío Baroja definió a la perfección esta situación cuando dijo “la historia es una rama de la literatura” y es que esta, no solo alberga información sino, también la pasión, el deseo o los sentimientos.
El programa que se presenta a continuación no va a intentar abarcar la totalidad del océano, sino que lo va a desmenuzar a su expresión más mínima y compleja: el libro. La Milana Bonita os llevará cada domingo de 18:00 a 19:00 un monográfico sobre diferentes obras de la literatura universal.
Las claves para entender y leer ese libro os las ofreceremos amenizada con diferentes secciones y con los comentarios de nuestros contertulios e incluso los vuestros. Animaros a escuchar esto y mucho más en La Milana Bonita el programa de literatura de Onda Expansiva y de las ondas pucelanas.
http://lamilanabonita.blogspot.com/
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
martes, 6 de abril de 2010
Meros reflejos
Ante un sentimiento de desasosiego muchas veces el ser humanos mira hacia otro lado para evitar tener que afrontar una sensación incómoda. Un transeúnte entra en un autobús, se sienta y comienza a escuchar música, leer o simplemente a observar la ciudad disfrutando de la travesía que le separa de su destino. En ese momento ve a un conocido a unos pocos metros, sentado justo enfrente, una persona que sabe quién es, que le conoce, pero que por cualquier motivo no desea conversar con él. Ante esta situación la persona se salvaguarda mirando por la ventana insistentemente, de forma casi antinatural, intentando obviar la realidad que tiene delante. Tanto él como el conocido se percatan de esa situación, o no. Es difícil distinguir la verdad porque todo comienza a transcurrir en un universo paralelo en el que es complicado saber qué se actúa y qué es cierto, qué se olvida y qué se ignora, qué se sabe y qué se desconoce.
Algo parecido ocurre con la Guerra de Irak y la sociedad occidental. Es un viejo conocido que todo el mundo sabe quién es pero que ante la incomodidad de hablar con él se ignora y se mira hacia otro lado. También sucede lo mismo con el Sahara, Haití, Somalia, Eritrea, Palestina, Corea, China, Georgia… El problema es que el reflejo sigue en la ventana del autobús.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
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domingo, 21 de marzo de 2010
sábado, 20 de marzo de 2010
Folio en blanco
Entre nerviosa y orgullosa observó a su nieta. Sabía que había sufrido mucho para andar su camino. Siempre fuerte, supo levantarse y mirar hacia adelante. Cuando ella era joven todo era más difícil. El machismo era una pesada losa que arrastraba la mujer durante toda su educación. La universidad, una plaza infranqueable para ellas. Imposible pasar aquellas puertas custodiadas día y noche de prejuicios y sinrazón. La lucha fue dura y muchos tópicos cayeron bajo palabras valientes de mujeres y hombres que encararon a la mentira argumentado la lógica de la verdad.
Hoy, la colonización era visible. Nerviosa, buscó los ojos de su nieta, que mientras le pasaba el examen, le deseaba suerte con infinita ternura.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
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