La primera piedra le dio en el hocico. Las risas de los niños eran atronadoras y se clavaban como puñales en el pobre animal enjaulado. Se trataba de un galgo, pardo y sin una pata. Las cicatrices pintaban todo su cuerpo después de una vida entera sufriendo múltiples palizas. Su actitud era defensiva, gruñía y ladraba con rabia mientras buscaba la forma de salir del cerco que le habían hecho aquellos niños.
El total del público se sumaba a siete. Quien había tirado la piedra era un chico de corta edad. En comparación con el resto parecía débil y frágil, pero junto a ellos era temible. Su cara rebosaba alegría mientras buscaba por el suelo la siguiente piedra que le arrojaría. La encontró. Una grande, angulosa y dura. El resto de la pandilla vitoreaba entusiasmado el lanzamiento. El murmullo fue subiendo hasta que se hizo ensordecedor y se rompió por un gemido. Un breve silencio se hizo hasta que el animal se levantó con una profunda herida en la espalda. La sangre salía a borbotones y los niños comenzaron a reír y a jadear porque aún seguía vivo y podía proseguir el espectáculo.
De entre la lejanía llegó una niña corriendo. Era rubia y unos ojos grandes marrones se encontraban húmedos de la rabia que le producía el dolor del animal:
- ¡Dejad a Gaza en paz!
- ¡Pero nos ha mordido!
- Tiene hambre y está asustado. Y aún así no tenéis derecho a matarle.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
jueves, 15 de enero de 2009
Una jaula manchada de sangre
jueves, 18 de diciembre de 2008
El año de la rata (relato en el concurso "1 año en 1 post")
Una rata solitaria miraba la inmensa ciudad, el bosque de cemento, el transgresor del tiempo, el corazón de la tierra que bombeaba con una tensión muy elevada la vida. Sentada ante tan inmensa obra reflexionaba sin llegar a entender cómo había salido todo tan mal en el que, supuestamente, había sido su año.
¡Pensar que los chinos le habían dicho que 2008 era el año de la rata! Sin embargo las palomas estaban ganando la guerra. Se expandían por las ciudades sin encontrar apenas oposición.
- Como son pajaritos nadie dice nada- pensaba irritada- Los niños corren detrás de ellas para que vuelen y todo el mundo les deja algo para comer. Con nosotras, sin embargo, huyen si nos ven y nos dan veneno como alimento.
Solo le consolaba que entre los humanos había un grupo muy amplio de personas, que crecía y crecía, y que cada vez se relacionaba más con ellas. Los llamaba “amigos de las ratas” y vivían en barrios llenos de basura, con poca iluminación, desatendidos y con malas infraestructuras. ¡Eso sí que es vida!
- No son tan diferentes a nosotras- meditaba mientras las luces de navidad comenzaban a encenderse en la parte rica de la ciudad- En el fondo ellos están desplazados por gente hipócrita y de falsas apariencias como las palomas. ¡Qué simbolizan la paz! Vamos por favor… Son mitos, si supieran la cantidad de enfermedades que trasmiten. Es algo parecido a lo que hace la ONU en su mundo, simboliza la unión, y deja que se mueran de hambre los “amigos de las ratas” de todo el mundo. ¿Estarán asociados con las palomas?
Una rata africana que había viajado hasta la gran ciudad en un carguero le había comentado que su país estaba repleto de “amigos de las ratas”. Le comentó que en el mundo entero el 80% de los humanos eran sus aliados y que la cifra seguía creciendo.
- El lado positivo- dijo a la nada repleta de cosas- es que al ser tantos podemos cambiar el mundo. He escuchado que han llegado a elegir a un humano de color negro como gobernante. Algo es algo, siempre que no se haga “amigo de las palomas”.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
martes, 16 de diciembre de 2008
Es injusto que te mueras
- ¡No consigo recordar qué es un hada!- grite llorando a mi abuelo.
No soportaba la idea de que se fuera. Me abandonaba con sus historias y cuentos que inventaba a todas horas. Cuando era pequeño me creí todas sus fábulas: brujas, unicornios, regalos misteriosos y libros de princesas prisioneras basados en historias reales. Me hizo hacerme ilusiones y ver un mundo mejor de lo que era en realidad. Ahora me volvía a decepcionar. Finalmente se escapaba de mis manos la fantasía de vivir.
- ¡Es injusto que te mueras!- grite mientras huía a su mundo inventado.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
domingo, 30 de noviembre de 2008
¿Te importo?
La lluvia salpicaba en los parabrisas de los coches sin rumbo. Únicamente pasaban y se perdían en la lejanía. Durante el breve momento que les veía formaban parte de su vida pero luego pasaban a esfumarse, sin más, no les volvería a ver.
- Así es la vida- pensó- nada más que una autopista, donde no le importas a nadie y nadie te importa. Total, yo vivo en el mundo, pero que más me da, si nunca hubiera salido de una habitación la habitación sería mi mundo, por lo tanto mi mundo soy yo.
Las gotas de lluvia le resbalaban por la frente cuando empezó a llorar. Nada tenía sentido, el era uno más, luchando por sobrevivir para morir. Las lágrimas se mezclaron con el agua que le empapaba. No lo soportaba, gritó al mundo desesperado. Aferrado a la barandilla del puente veía pasar los coches. Seguramente supieran sus intenciones, pero que más da un pobre desgraciado.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
sábado, 1 de noviembre de 2008
El trabajo bien hecho
http://es.youtube.com/watch?v=cM6hMx7JNhg
En Internet, concretamente en una página que se llama Youtube, se puede encontrar un video que me ha perecido muy interesante. En él, Neil Young, tarda cerca de dos minutos en prepararse para comenzar a tocar. Esto se debe a que se había confundido de armónica y tiene que buscar la que se adecua con la melodía.
Concretamente estoy hablando del 23 de Febrero de 1971. Neil Young, un cantante canadiense que estaba comenzando a dar sus primeros pasos en solitario, tocaba en los estudios de la BBC en Londres para presentar su último trabajo: “After the Goldrush”. Tras finalizar una canción sentado al piano Neil Young se levanta para escoger una de sus tres guitarras. Después se sienta en una silla de madera y comienza a colocarse un apéndice para la armónica que le permite tocarla sin las manos. Prueba el instrumento y se da cuenta que no es el adecuado. Pide perdón al público por su error y busca en un bolsillo. Saca de él dos estuches. Los examina y en uno de ellos guarda la armónica inadecuada. Del otro extrae otro instrumento muy semejante al anterior, lo coloca, lo prueba y, contento con el resultado, comienza la canción “Heart of Gold” que en español significa: corazón de oro.
Este hecho para algunas personas será completamente banal, para otros será una estupidez y otros encontraran en el canadiense un ejemplo del trabajo bien hecho. Todas las lecturas son igual de respetables pero yo me inclino por la tercera. En la grabación se observa como el cantante busca por todos los medios la perfección. Su objetivo es trasmitir unos sentimientos mediante la música que él compuso al público, e intenta ser lo más fiel posible a este fin. No toca con la primera armónica porque no es la nota que él quiere, no toca con otra guitarra porque no es el sonido que necesita, busca hacerlo lo mejor posible. También podríamos mencionar como cuida todas sus herramientas de trabajo. Procura que estén en las mejores condiciones posibles guardando debidamente cada armónica en su funda. Son detalles, simplezas, pero es esto lo que diferencia el trabajo bien hecho de las chapuzas. Muchos debemos aprender de Neil Young.
Cada profesional debería cuidar su trabajo y sus herramientas con el fin de lograr el mejor resultado posible. El cirujano posee un bisturí, por el bien del paciente desinfectado, que utiliza para hacer un corte preciso. El periodista tiene las palabras, por el bien del lector desinfectadas, que utiliza para comunicar de manera precisa. Y de igual manera que el cirujano no puede cortar diez centímetro más arriba, el reportero no puede intentar decir una cosa y que se le entienda otra. La responsabilidad del informador es enorme, trabaja con información, información que atañe a millones de personas y cualquier error puede tener muchas y graves consecuencias.
Esto no son cantos de sirena. Yo no intento convencer a nadie, pero en mi opinión el trabajo bien hecho es lo mínimo que se merece el público. Además el día de mañana se podrán recoger los frutos. Neil Young es un cantante de prestigio internacional. Sus canciones llegan ya a varias generaciones. Y siempre ha estado con su vieja guitarra. En muchos de los videos que se han grabado a lo largo de su carrera se le puede ver con el mismo intrumento. La guitarra y la armónica son la esencia de todas sus canciones. ¿Os imagináis un periodismo parecido? Un objetivo común de informar con la esencia de ayudar a cambiar el mundo a mejor. Como dice la canción: tenemos que seguir buscando corazones de oro.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG
miércoles, 15 de octubre de 2008
Reflexiones
Dicen que las personas se hacen no se nacen. Comentan que son las decisiones que toma cada uno aquello que forja el carácter. Quizás será por eso, por la rapidez de esta cadena de hechos, que nos cuesta tanto plantearnos quienes somos. Bueno… a lo mejor eso es demasiado complicado, mejor dejémoslo en por qué somos así.
Dentro de las preguntas metafísicas esa es la más fácil de solucionar. Podrás pensar que la solución reside en la educación, en la familia en el contexto social incluso en el histórico. Y puede ser todo cierto, pero, hay algo más: los momentos. No sé por qué pero en mi mente hay ciertos momentos que nunca podré olvidar y otros que se evaporan, se esfuman y sin embargo para otros estarán grabados toda su vida. A mi parecer son esos momentos, eventos, los que realmente te hacen. Y es en esto en lo que reside la felicidad. En lo que reside la libertad. En definitiva, en lo que residen las personas. Ya que los escogemos nosotros, decidimos que sean importantes, son nuestros momentos y de nadie más. Quizás sea por eso que todo es tan complicado.
Víctor Gutiérrez Sanz
AyG



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